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¿Casualidades de la vida...

... o cachondeito empresarial?
La verdad es que no sé qué pensar, lo único que se me ocurre es que los propietarios de estas dos peluquerías son adictos a Cine de barrio y decidieron establecer sus negocios pared con pared como homenaje al actor recientemente rescatado por Santiago Segura.
En cualquier caso, la foto es el resultado de una de esas tardes lluviosas en la Costa Dorada que hacen poco recomendable plantar la sombrilla en la playa. Un paseito por el Salou interior (o sea, el que no da al paseo marítimo y aledaños), una mirada hacia arriba y a desenfundar el móvil, que para estas cosas los hacen con cámara incorporada.
Libélula
La fotografía de animales en libertad requiere altas dosis de paciencia, silencio absoluto, colocarse en la dirección adecuada para que el viento no arrastre el olor del fotógrafo hasta el animal... Leí estos consejos en una web de fotografía, los seguí al pie de la letra y dieron el resultado esperado.
Va de ermitas
Aunque uno es profundamente impío y jamás ha ido de romería, eso no le impide caminar lo que haga falta siempre y cuando se trate de visitar determinadas ermitas. Concretamente se trata de la de Santa María de Iguacel, en el valle de la Garcipollera (Pirineo Aragonés).
Construida entre los años 1040 y 1050 (y reformada en 1072), está situada a casi 1200 metros de altitud. Una de las joyas del románico, retiro espiritual 100%. Y con una curiosa inscripción sobre la portada que la hace casi única, al ser de uno de los pocos edificios fechados y firmados del románico en España.
"Esta es la puerta del señor por donde entran los fieles en la casa del señor, que es la iglesia fundada en honor de Santa María. En ella se han hecho obras por mandato de Sancho conde junto a su esposa de nombre Urraca. Ha sido terminada en la era de 1110 (año de 1072), reinando el rey Sancho Ramírez en Aragón, el cual ofreció por su alma en honor de Santa María la villa llamada Larrosa para que le dé el Señor la vida eterna, amén. El lapidario de estas letras se llama Aznar. El maestro de estas pinturas se llama Galindo Garcés."
Y para llegar, siguiendo una pista forestal durante una hora aproximadamente, debemos pasar por Azín, otro de los muchísimos pueblos abandonados del Alto Aragón. De este apenas se conserva la torre de la iglesia.
Naturaleza muerta
"Mal rayo me parta", debió pensar el encargado de plantar esta especie vegetal a la entrada del Hotel Tryp de Zaragoza.
La verdad es que yo pensaba que lo de la naturaleza muerta se refería a bodegones y similares, pero parece que el concepto ha alcanzado también al sector de la hostelería. La verdad, un poco frío y alejado de eso que ahora se llama "hoteles con encanto" es lo que me parece.
Fuente de secano
"Agua y desarrollo sostenible" es el tema sobre el que versará la exposición internacional que se celebrará en Zaragoza entre los meses de junio y septiembre de 2008.
Bob Dylan, su canción A HARD RAIN’S A-GONNA FALL y la versión que hará con Amaral son la nueva imagen de la muestra en la campaña publicitaria que comenzará a emitirse por televisión hoy lunes, 17 de diciembre.
Y esta es la imagen con la que me quedo del paseo que me di por lo que será uno de los accesos al recinto, la vía que comunicará la estación del AVE de Delicias con el Pabellón Puente de Zaha Hadid.
Divina comedia
A la vista de la imagen, correspondiente a la escalera de salida de los Museos Vaticanos, ¿está el Séptimo Círculo en las mismísimas entrañas de la Iglesia?
Cómo aprovechar un puente cuando no tienes puente
Cuando uno ve que todo el mundo desaparece a su alrededor y que, por tanto, va a ser una de las pocas personas que darán testimonio vivo de que la oficina no cierra por "puente" (en pocas palabras, que te has quedado sin cuatro días seguidos de fiesta), hay varias opciones para aprovechar el jueves constitucional. Una de ellas es realizar alguna salida cerca de tu ciudad para visitar uno de esos sitios que de tan cerca los tienes siempre los dejas para otro momento.
Es el caso de Belchite, del viejo Belchite bombardeado por ambos bandos durante la guerra civil, ese Belchite a pocos kilómetros de Zaragoza, en medio de un desierto monegrino que camino lleva de convertirse en un nuevo Las Vegas si sale adelante el proyecto multinacional de instalar ¡32 casinos ! para mayor satisfacción de las arcas del Gobierno de Aragón (que 32 casinos son muchos millones en impuestos sobre el juego).
Una escapada matutina que dio para más de 100 fotografías. Aquí tienes un par, posiblemente vaya poniendo otras más adelante. De momento hay alguna más en mi álbum de Flickr .
Hasta que la muerte nos separe

Este es el nombre que un comerciante con sentido del humor (negro) ha elegido para su tienda de vestidos de novia en el centro de Zaragoza, en la que tal vez sea la calle más conocida y de rancio abolengo de la capital al ser la que desemboca directamente en el Pilar.
Podría haber optado por algo más neutro y convencional, no sé, tal vez "Sí, quiero", "Que hable ahora o calle para siempre" o incluso "En la salud y en la enfermedad", aunque esto último resultaría más apropiado para una farmacia. Pero no, el tipo no se ha cortado un pelo y ha elegido como nombre éste tan vistoso, y en blanco y rosa, para que no se diga.
Hombre, la apuesta parece arriesgada porque de entrada puede echar para atrás a muchas entusiasmadas féminas con ganas de vestir de blanco, pero no deja de ser una idea llamativa. Desde luego, el día que tuve ocasión de tomar la foto, no había peatón que no se parase a mirar el escaparate. Y el rótulo, claro.
Creo que no hace falta decirlo, pero por si acaso: supersticiosas, abstenerse.
¿Qué será, será?
No era un trabajo tan pesado

Siempre consideré que el trabajo de hombre estatua resultaba un tanto penoso. Horas y horas en pie, inmóvil, aguantando frío o calor, ignorando algún inoportuno picor...
Hasta que, en Roma, me encontré con el sujeto de la foto y concluí que para todo hay gente que se busca el modo menos ingrato de realizar un trabajo. Claro que, ahora que lo pienso, no vi ningún recipiente en el que echar monedas.
A ver si era un simple borracho durmiendo la mona y alguien de mantenimiento decidió pintarlo del mismo color que la farola...
Obsesión
Desde que los análisis médicos con mis escandalosos niveles de colesterol llegaron a mi domicilio (ya es putada que, justo antes de los pantagruélicos festejos que se avecinan recibas estas amenazas mafiosas de lo que te puede pasar si no haces lo que te dicen), desde que llegaron, repito, esos jodidos análisis, la de arriba es la imagen que me persigue a todas partes.
Doctor, ¿se trata de una peligrosa obsesión o se me pasará comiendo como hacía antes?
Qué vida más triste
Esta es la cara que se me queda tras revisar el contenido de los análisis médicos de mi última revisión de empresa y comprobar, alarmado, el nivel de colesterol (bueno o malo, el colesterol no dejará de ser colesterol por mucho que se disfrace).
Y el médico no se conforma con eso, sino que tiene que mandarme un resumen de alimentos prohibidos (todos ellos me gustan), de aquellos cuyo consumo debe ser moderado (casi todos ellos me gustan) y de los que puedo consumir siempre que quiera (muy pocos de ellos me gustan).
Como decía el padre del Somardón, cuando era joven no tenía para comer, y ahora que tengo el médico me lo prohíbe todo.
Canfranc Pueblo, noviembre de 2007

El paseo comienza en Villanúa, junto a uno de los puentes que cruza el río Aragón. Cuatro kilómetros de Camino de Santiago que se recorren en poco más de una hora para comprobar, al llegar a Canfranc Pueblo, que el reloj ha retrocedido unos setenta años a la vista de la bandera que ondea en la plaza, justo delante del campanario.
Ni se celebra jornada reivindicativa alguna ni la fotografía ha pasado por las manos del señor Photoshop. No, es la tricolor, la bandera bajo la que, con un sol radiante, se puede tomar el vermú en el bar de la localidad.
Y es que Canfranc es una caja de sorpresas. Unico pueblo aragonés (y supongo que español) en el que los nazis exhibieron la esvástica durante los años en que ocuparon la parte francesa de la estación internacional, núcleo de una importante red de espías al servicio de la Resistencia francesa en la que incluso colaboraba la mujer de un guardia civil destacado en el pueblo, punto de paso de toneladas de oro con el que los alemanes pagaron a Franco y Salazar el wolframio y los cereales necesarios para la guerra, lugar de paso de cientos de judíos que huían de los nazis y, más tarde, de alemanes que huían de los aliados...
Para conocer mejor todas estas historias, dos libros imprescindibles, ambos del periodista Ramón J. Campo: "El oro de Canfranc" (mención especial del premio Rodolfo Walsh) y "La estación espía". Para disfrutar con algunos de los episodios más curiosos y desconocidos de nuestra historia reciente.

















