Qué vida más triste
Esta es la cara que se me queda tras revisar el contenido de los análisis médicos de mi última revisión de empresa y comprobar, alarmado, el nivel de colesterol (bueno o malo, el colesterol no dejará de ser colesterol por mucho que se disfrace).
Y el médico no se conforma con eso, sino que tiene que mandarme un resumen de alimentos prohibidos (todos ellos me gustan), de aquellos cuyo consumo debe ser moderado (casi todos ellos me gustan) y de los que puedo consumir siempre que quiera (muy pocos de ellos me gustan).
Como decía el padre del Somardón, cuando era joven no tenía para comer, y ahora que tengo el médico me lo prohíbe todo.






