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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2006.

Día del Libro y San Jorge en Zaragoza

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Regresa la primavera con más horas de luz y manga corta. Y con la primavera el Día del Libro y de Aragón, que por aquí nos gustan a pares.

Cálamo abre el domingo 23 de abril, pone sucursal en el Paseo de Independencia, se llena de escritores y regala borraja para tu despensa.

Siguiendo nuestra particular tradición, por la compra de un libro te obsequiamos con una deliciosa mata de borrajas, nuestra particular flor de San Jorge.

A este manjar ni Cervantes, ni Shakespeare, ni Molière se resistirían: tú seguro que tampoco.

Por la mañana pásate por la librería a tomar un vino de Bodegas Guelbenzu y a saludar a tus escritores favoritos. Por la tarde, a partir de las 18 horas, doble y europea sesión dedicada a los más pequeños: Catherine Albertini, directora del Institut Français de Zaragoza, leerá cuentos franceses (en francés, bien sûr) y Paco Goyanes los inventará (en español, claro). Habrá otras sorpresas.

01/04/2006 13:23. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Culturetas No hay comentarios. Comentar.

Mario Precipitado (9)

La jornada había comenzado a las cuatro de la tarde de aquel sábado, pero cuando Mario y yo pudimos hablar tras doce años de silencio fue hacia las ocho, después de que el moderador –o sea, Mario– diera por finalizada la primera mesa-debate del seminario. En cuanto terminó de guardar sus papeles en un bolso de cuero que reconocí como el mismo que ya utilizaba en sus tiempos de estudiante, se vino hacia mí todo él sonrisa. Me sujetó por los hombros y me estampó sus labios en las dos mejillas.
 
–Joder, Laura, te has puesto buenísima... bueno, no quiero decir que antes no lo estuvieras, pero... coño, ya me entiendes lo que quiero decir. Supongo que cenaremos juntos ¿no? Tenemos un huevo de cosas que contarnos. Porque me imagino que tendrás hambre, después de aguantar el peñazo sobre urbanismo que nos han largado esta cuadrilla de sabelotodos –añadió dibujando con la boca una mueca de asco–. Venga, nos vamos de inmediato, no vaya a pillarme alguno de estos petardos y me dé la noche.
 
Me tomó del brazo sin casi dejarme hablar y salimos precipitadamente de la sala de conferencias. Se suponía que la mayoría de los asistentes iba a cenar en el restaurante del hotel en el que el Colegio nos había proporcionado alojamiento a los foráneos, así que Mario y yo tomamos un taxi que nos alejase lo más posible de aquel lugar apestado de lumbreras vanidosas. Al final, terminamos cenando de picoteo y tomando chupitos de vodka en un café bastante tranquilo.
 
Mario había cambiado bastante desde que terminé la carrera. Había engordado unos cuantos kilos, lo que le proporcionaba un aspecto más sólido, una mayor apostura; y llevaba el pelo mucho más corto, permitiendo una mejor visión de sus ojos negros. Pero seguía siendo el tipo despreocupado, deliberadamente despistado, que siempre entraba fumando en la biblioteca –quizás con el único objetivo de provocar al encargado–. Como cuando teníamos doce años menos, cambiaba de tema continuamente, casi con una cierta precipitación, como si fuera incapaz –creo que ese era el motivo– de mantener la atención en un mismo punto durante más de cinco minutos. Cuando le pregunté por su vida sentimental, lanzó una ruidosa carcajada que hizo volver la cara a todos los presentes.
 
–¿Casarme? ¿Y quién crees que puede querer cargar con alguien como yo?
 
Tenía razón: no pude encontrar respuesta a la pregunta que Mario parecía hacerse a sí mismo. Yo, por mi parte, también le sugerí que estaba libre, que jamás me había casado: no sabía en qué podía terminar nuestro reencuentro y quería ir preparándome el terreno.

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03/04/2006 07:45. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Mario Precipitado No hay comentarios. Comentar.

Le atendió Ramiro B (41)

Supongo que estaba esperando cerca de la tienda, agazapado en algún rincón lejos de los ojos de Carmen Lázaro. Sólo así se puede explicar que prácticamente se hayan debido cruzar sin verse en las escaleras que conducen a mi planta.

Al principio no era capaz de reconocerle, aunque su cara me sonaba. No era cliente de la tienda –jamás le había visto por aquí–, pero me resultaba familiar. Y es que, si algo tengo, es memoria fotográfica. Con los nombres, sin embargo, soy un desastre: nunca recuerdo como se llama una persona minutos después de que me la hayan presentado. Aunque tal vez no se trate de mala memoria sino de memoria selectiva, que en algún libro leí en una ocasión que el olvido de los nombres de las personas se debe a que, simplemente, la persona propietaria del nombre no te interesa en absoluto.

Lo que no recuerdo es en qué libro lo leí.

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04/04/2006 09:31. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Le atendió Ramiro B. No hay comentarios. Comentar.

Mario Precipitado (10)

Pero esa noche no pasó nada. Bebimos, fumamos, recordamos, reímos... y quedamos en desayunar juntos antes de que comenzase la segunda y última jornada del seminario.
 
La sesión terminó a mediodía y nos sentimos obligados a compartir mesa con un nutrido grupo de compañeros. Al despedirnos después de la comida, tomamos nota de nuestros respectivos números de teléfono, pero en esa ocasión nos referíamos a los móviles y, además, de nuestra exclusiva propiedad. Y esta vez sí hicimos uso de ellos. Durante semanas nos fuimos buscando por los distintos cursillos, seminarios, encuentros, charlas, conferencias y reuniones de todo tipo que se celebraban a lo largo y ancho del país.
 
Fueron unos meses maravillosos, en los que alcancé la plenitud siempre deseada, una estabilidad emocional que nunca había imaginado. No sólo tenía una relación estable –la que habíamos sellado años atrás mi marido y yo–, sino que también contaba con un amante estable. ¿Qué más podía desear? Nos veíamos con cierta frecuencia, algunos fines de semana al principio, en días laborables después. Yo lo tenía fácil para justificar mis ausencias de una sola jornada, me bastaba con decir que tenía una visita de obra en algún pueblo de la provincia, en cualquier ciudad cercana a la mía. Y Mario era libre de ir y venir cuando y donde gustase. Así que nuestra relación se fue consolidando poco a poco... hasta que llegaron los días previos a las últimas navidades del siglo, momento en el que Mario me demostró que no me equivocaba al pensar que seguía siendo el mismo atolondrado de siempre.
 
Era viernes, veintidós de diciembre. Las seis de la tarde. Tengo mi estudio en un edificio céntrico, y por las ventanas podía ver las bombillas navideñas, los ríos de gente desplazándose desordenadamente de un lugar a otro. Había dado fiesta a los dos delineantes que trabajan para mí, y yo había ido al despacho con la idea de acabar una memoria que tenía pendiente desde hacía varios días, cerrar pronto y terminar de comprar los regalos de mi marido y mis hijos. Entonces sonó el timbre. Abrí la puerta y me encontré con Mario apoyado en el quicio.

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04/04/2006 11:22. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Mario Precipitado No hay comentarios. Comentar.

Mario Precipitado (11)

–Pero ¿qué haces tú aquí? –le pregunté. Y no sé si me alegraba de verle o si pensaba que no era el mejor momento para recibir su visita, con todas las cosas que todavía tenía por hacer pero, en cualquier caso, tiré de su brazo y le hice pasar a mi despacho.
 
–Pues ya ves, que estaba de paso y he querido darte una sorpresa –me contestó antes de que nos besáramos en los labios–. ¿Tienes algún compromiso esta noche? He pensado que podías invitarme a cenar; tengo algo muy importante que decirte.
 
¿Algo importante? ¿Qué podía entender Mario por algo importante? Y claro que tenía compromisos para esa noche: compras, marido, hijos... Hasta ese momento, Mario y yo siempre nos habíamos visto en terreno neutral, ni en Madrid, donde él residía, ni en Zaragoza, la ciudad en la que yo vivo y trabajo. Creo que lo de vernos fuera de nuestro hábitat natural se trataba de un acuerdo tácito, pues en ningún momento habíamos establecido esa condición como premisa de partida; simplemente, los dos considerábamos que era lo mejor para sacar adelante nuestra relación. Y su aparición en mi estudio suponía una violenta ruptura de esa regla no escrita. Lo que Mario quería decirme debía ser realmente importante.
 
–Vaya, Mario, siento mucho esto, pero sí que había hecho planes; ¡cómo iba a imaginar que podías venir! Pero, ¿qué es eso que me quieres contar?
 
Mario se frotó las manos lentamente, como si se las estuviera enjabonando. No apartaba la mirada del suelo salvo para dirigirla de vez en cuando al techo; pero seguía sin decir una palabra.
 
–¿Qué sucede? ¿No querrás que dejemos lo nuestro? –le pregunté intuyendo que algo no iba demasiado bien. Mario se sobresaltó, dejo de mirar al techo y al suelo alternativamente y clavó sus ojos en los míos.
 
–¿Dejarlo? Ni lo pienses... verás, más bien estaba pensando en lo contrario, pero... Bien, tú sabes eso de que año nuevo, vida nueva ¿no? Pues eso, que no podía dejar pasar estas fechas sin hacer algo que llevaba meses pensando. Laura, cuando nos volvimos a encontrar hace ya año y medio, no te dije toda la verdad... bueno, en realidad te mentí como un bellaco: estoy casado.

Continuará. Puedes leer desde el principio en el Tema Mario Precipitado


05/04/2006 10:59. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Mario Precipitado No hay comentarios. Comentar.

Le atendió Ramiro B (42)

Ha sido el traje lo que me ha despistado al principio. Bueno, la ausencia de traje, más bien.
 
A ver, que me estoy liando: con lo de “la ausencia de traje” no quiero decir que haya venido desnudo, evidentemente. De hecho, el segurata de la puerta no habría dejado entrar nunca a un cliente en bolas, aunque así resultase más fácil su labor de evitar que nadie se lleve nada que no haya pagado previamente. Lo que quiero decir es que, la primera vez que vi a este hombre, vestía traje, tal vez el de los domingos, pues fue un domingo cuando le vi por primera vez: con su mujer y su hijo, además.
 
Y ahora me aparece con ese anorak rojo que a su mujer le quedaba grande y a él como un guante. Aunque siga pensando que se trata de un anorak rojo horrible.

06/04/2006 07:53. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Le atendió Ramiro B. No hay comentarios. Comentar.

Mario Precipitado (12)

Creo que mantuve la boca abierta durante varios minutos. Mario me tomó de las manos sin quitarme los ojos de encima y me besó en la frente, una ráfaga de besos tiernos mientras decía lo siento, lo siento, no tenía que haberte engañado. Pero lo peor estaba por venir: la confirmación de que el mero paso del tiempo no es suficiente para hacer madurar a los hombres.
 
–Lo siento, amor, lo siento –insistía innecesariamente–. Pero no te preocupes: se lo he contado todo a Lucía, y aunque se ha puesto como una furia, creo que es lo más sensato que he hecho en toda mi vida. Porque quiero que vivamos juntos; tu y yo.
 
En fin. Pero qué manía tienen los hombres de dar sorpresas sin previo aviso, como si fueran tan perspicaces como para prever todas sus consecuencias. Y no sólo les gustan las sorpresas inesperadas sino que, a poder ser, se inclinan por aquellas cuyas consecuencias son irreparables.
 
Por supuesto, no me he separado de Roberto: no se abandona al hombre al que quieres porque un recién llegado te crea dispuesta a hacer cualquier cosa por él. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Simplemente, me limité a aclararle a Mario un par de cosillas sobre el modo en que hay que tomarse la vida. Y yo, por mi parte, me he hecho una firme promesa: si en otra ocasión conozco a algún hombre interesante, lo primero que haré será pedirle el libro de familia; aun a riesgo de parecerle una cotilla.
 
Fin del relato. Puedes leer desde el principio en el Tema Mario Precipitado

06/04/2006 07:54. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Mario Precipitado No hay comentarios. Comentar.

Le atendió Ramiro B (43)

El marido de Carmen Lázaro ha seguido una pauta de comportamiento similar a la de su mujer: deambular sin rumbo por toda la planta. Pero en su caso no parecía buscar un libro sino a una persona, pues no ha dirigido una sola mirada a nuestras bien alimentadas estanterías.

De inmediato he comprendido que mi nota llegó al destinatario equivocado, que este hombre sí tiene la fuerza suficiente como para golpear una mesa como dios manda y que su primera visita a la tienda no tiene otro objetivo que el de buscar a un tipo llamado Manuel. Vamos, que la he liado bien.

Después de recorrer toda la planta sin encontrar a nadie que respondiera al perfil que se había creado para el Manuel a cuyo contestador había llamado, se ha acercado a mí, me ha mirado de arriba abajo, ha detenido los ojos a la altura de mi pecho y he dado gracias mentalmente a Martín por haberme obligado a lucir una placa con mi nombre. Al menos ha servido para que al marido de Carmen Lázaro le quede claro que me llamo Ramiro B y no Manuel.

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11/04/2006 08:10. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Le atendió Ramiro B. No hay comentarios. Comentar.

Le atendió Ramiro B (44)

Nunca me han gustado los refranes, esas sentencias populares que lo mismo explican algo que su contrario. Pero tras lo sucedido hoy me ha venido a la cabeza eso de que “el hombre propone y Dios dispone”. No sé si habrá sido Dios o el puto azar, pero mi plan, evidentemente, ha fracasado.

Al menos en este primer intento, porque también hay un refrán que dice que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Así que, sin capacidad ni ganas de inventar algo más original, creo que el plan trazado inicialmente es perfectamente válido, siempre y cuando me asegure de que el mensaje llegue a la persona adecuada y no al marido de la persona adecuada. Si con Fabra funcionó (metiendo una nota en el libro que acababa de comprar), ¿por qué no intentarlo con Carmen Lázaro empleando un sistema parecido?

Y hablando de Fabra, otra expresión popular apropiada para la ocasión: “éramos pocos y parió la abuela”. Y es que, apenas habían salido primero Carmen y luego el marido, el cobarde, asustadizo, perseverante, indeciso, inseguro, apocado, obediente y ahora impuntual Manuel Fabra ha aparecido en la tienda. Esto, más que una librería, parece ya el escenario de un vodevil.

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18/04/2006 07:47. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Le atendió Ramiro B. No hay comentarios. Comentar.

Donde hay patrón...

20060418102643-romareda.jpg
… está claro que no manda, ni mandará en la vida, marinero.
 
Y esto ha quedado de manifiesto, una vez más, con el asunto Romareda, en el que la derecha económica de Cazurrolandia se ha salido una vez más con la suya.

¿Y qué pretendía la derecha económica de Cazurrolandia? Pues, evidentemente, la jugada perfecta, la triangulación al primer toque propia de futboleros brasileiros: nos llevamos el campo de fútbol a tomar pol saco de la ciudad (pagado con fondos municipales, claro, que no vamos a poner la idea y también la pasta), guste o no a los ciudadanos y aficionados que tal vez tengan dificultades para desplazarse o deban hacerlo obligatoriamente en coche (¡viva el desarrollo sostenible y la puta movilidad urbana!). Lo llevamos, evidentemente también, allí donde tenemos esos terrenos rústicos (como casi todo en la Inmortal) que tan poco nos costaron y tanto aumentarán de valor con un estadio y algún que otro centro comercial que nos saquemos de la manga. Y, de paso, y ya que queda libre el cacho de hierba frente al Miguel Servet, aprovechamos para construir allí mismo unos cientos de pisos para redondear las cuentas. Cacho de hierba que, gracias a otro centro comercial en construcción (Aragonia o así), se habrá revalorizado todavía más.

¿Y que pretende, a todo esto, la derecha política de Cazurrolandia? Me refiero al PP y al PAR, claro, ese otro PP tocado con boina que siendo una fuerza minoritaria lleva toda la vida (desde antes de la existencia de partidos democráticos incluso) chupando de la borrega y aferrado al sillón, repartiendo prebendas entre sus alcaldes y presidentes de comarcas. Pues qué va a pretender, cumplir y hacer cumplir los mandatos de la derecha económica, como siempre. Como cuando el tonto de Cella (así me dijeron en una ocasión que le llamaban) animó a todos los aragoneses a poner el culo con aquel rotundo y sumiso “utilízanos, Josemari” cuando era presidente de “Aragonesasín”.

Y si con la decisión judicial de paralización de las obras de la Romareda, Biel I el Inamovible se ha quedado con las ganas de utilizar la piqueta prometida, le recuerdo que, al lado del campo de fútbol tiene un auditorio por derribar y trasladar a otro sitio, a La Muela por ejemplo. Allí también daría para unas cuantas viviendas, vive Dios. Si total, para los cuatro aficionados a la cultura que semos aquí, y para un rastrillo benéfico que utiliza una vez al año las instalaciones...

Y de postre, una idea que les regalo, que hoy me siento generoso y mira que no sé por qué. Si el campo de fútbol se hace en las afueras, alguien tendrá que llevar allí cada domingo a treinta mil aficionados, digo yo, que no van a ir andando como en la actualidad, aunque no sería mala penitencia ahora que lo pienso. ¿Por qué no crean al efecto una empresa de transportes, TransBuesa, por ejemplo? Con billetes subvencionados por el municipio, claro, que tampoco es cuestión de que lo pongan todo ellos.


18/04/2006 10:26. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: La falsa Hay 2 comentarios.

Le atendió Ramiro B (45)

Carmen Lázaro siempre ha sabido que si por algo no se caracteriza es por un comportamiento impulsivo. Lo de tardar horas (o días, dependiendo de la gravedad del asunto) para tomar una decisión es su marca de fábrica. Por eso es por lo que pasa tanto tiempo vagando por la librería sin saber bien qué libro comprar. Por eso a veces termina llevándose a casa un libro que ya tiene, tal vez sea el miedo a lo desconocido lo que le impulsa a leer casi siempre la misma historia, a vivir cada día la misma vida.

Por eso lleva más de una hora con el libro que acaba de comprar entre las manos, sentada en el borde de la cama, tratando de convencerse de que, efectivamente, en la esquina superior de la primera página, escrito a lápiz, lo que está viendo es un nombre y un número de teléfono. Un número de teléfono que corresponde a su misma ciudad.

Por eso lleva más de una hora preguntándose quién ha podido escribir ese nombre y ese teléfono en su libro. Por eso se pregunta una y otra vez quién es Manuel y si ese libro tenía que acabar precisamente entre sus manos o ha caído en ellas por puro azar. Por eso no es capaz de decidir si se trata de una cita para ella o para cualquier persona que hubiera podido comprar el libro.

Por eso no sabe si llamar, coge el teléfono de la mesilla y lo cuelga de inmediato. Vuele a cogerlo y lo cuelga de nuevo. Finalmente se decide, pero piensa en Luis y teme que, si comprueba las llamadas salientes (que nunca ha sabido cómo se borran de la memoria) pueda sospechar que tiene una aventura.

Saca el móvil del bolso y entra en el baño, el rincón de la casa en el que se siente más escondida. Porque nunca se sabe a qué hora puede llegar Luis a casa.

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20/04/2006 07:51. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Le atendió Ramiro B. No hay comentarios. Comentar.

Le atendió Ramiro B (46)

Carlos tiene la insana costumbre de no faltar al trabajo ni  con fiebre, así reparta generosamente por la oficina miles de virus griposos. Pero hoy, al tercer estornudo, a la cuarta gota de moquita resbalando por su bigote, al quinto solo de trompeta tocado a pañuelo y nariz, los compañeros se han plantado, han apagado su ordenador, le han colocado la cazadora y le han invitado a marcharse cerrando cuidadosamente la puerta tras él.

Se encontraba tan mal que ha decidido tomar un taxi. El taxista se ha apresurado a ventilar el vehículo llevando todo el trayecto las ventanillas abiertas, lo que no ha contribuído precisamente a mejorar su estado de salud.

Al llegar a casa, se ha ido directo al botiquín, ha sacado el bote de los antigripales y se los ha llevado a la cocina. Un par de pildorones después estaba listo para acostarse. Pijama, manta adicional que ha sacado del altillo del armario y a la piltra.

Cubierto hasta las cejas como estaba, casi no escucha el timbre del teléfono reclamándole desde el salón. Se ha acordado del contestador y ha pensado que no era conveniente levantarse en su estado.

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25/04/2006 08:08. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Le atendió Ramiro B. Hay 1 comentario.

Le atendió Ramiro B (47)

Carmen Lázaro sigue dudando. Finalmente decide que nada pierde por llamar y, según lo que oiga al otro lado de la línea telefónica, colgar y olvidar ese número. Incluso arrojar el libro en el que lo ha encontrado a un contenedor si es preciso.

Marca y espera. Un tono, dos, tres. A punto está de colgar. Cuatro, cinco. Suena una voz metálica.

“Soy Manuel y en este momento no puedo atenderte. Por favor, deja tu mensaje después de escuchar la señal. Ah, y si eres Carmen, no olvides decirme cuándo quieres que nos veamos en la librería”.

Al oír su nombre, Carmen no tiene tiempo de colgar como es debido. Simplemente el teléfono se le escapa de las manos por la sorpresa, choca contra el suelo y se le sale la tapa posterior.

Cuando quiere reaccionar, agacharse y recoger el móvil, comprueba que se ha desconectado con el golpe. Lo deja sobre un estante, se lava la cara, vuelve a sentarse sobre el inodoro y trata de montar de nuevo el aparato. Cuando lo consigue, enciende el aparato. Introduce el PIN y vuelve a marcar.

Ha decidido dejar grabado un mensaje.

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27/04/2006 07:43. Autor: elsomardon. Enlace permanente. Tema: Le atendió Ramiro B. No hay comentarios. Comentar.





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