Le atendió Ramiro B (52)
Adónde va este insensato es lo primero que puedo pensar cuando veo que Carlos me deja con la palabra que no he terminado de pronunciar en la boca, se da media vuelta y se dirige lentamente hacia la escalera por la que han empezado a aparecer como un telón que desciende de lo alto del escenario los pies de Carmen Lázaro, las piernas, el tronco y finalmente la cabeza.
De qué va disfrazada esta mujer es lo segundo en lo que pienso. Claro, disfrazada tal vez no sea el término exacto pues no va llamando la atención, y precisamente es eso lo que llama la atención. Porque siempre ha sido excesivamente sobria en el vestir, con un aspecto incluso monjil, de mujer dispuesta a salir de misiones en cualquier momento, con su pelo corto, sus gafas de pasta y sus ropas sin concesión alguna a la moda. Y hoy ha venido, puedo decirlo, radiante para lo que acostumbra: vestida con un estilo arreglado pero informal propio de días laborables, peinada con más esmero del habitual, ligeramente maquillada cuando siempre aparece con la cara lavada…
Y por primera vez, en lugar de comenzar su peregrinaje sin rumbo entre las muchas estanterías de la tienda, en lugar de perder la mirada en un punto indeterminado del establecimiento, por primera vez repito, se ha quedado al pie de la escalera, esperando a alguien que sabe le aguarda en el local.
¿Carlos?
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