Le atendió Ramiro B (43)
El marido de Carmen Lázaro ha seguido una pauta de comportamiento similar a la de su mujer: deambular sin rumbo por toda la planta. Pero en su caso no parecía buscar un libro sino a una persona, pues no ha dirigido una sola mirada a nuestras bien alimentadas estanterías.
De inmediato he comprendido que mi nota llegó al destinatario equivocado, que este hombre sí tiene la fuerza suficiente como para golpear una mesa como dios manda y que su primera visita a la tienda no tiene otro objetivo que el de buscar a un tipo llamado Manuel. Vamos, que la he liado bien.
Después de recorrer toda la planta sin encontrar a nadie que respondiera al perfil que se había creado para el Manuel a cuyo contestador había llamado, se ha acercado a mí, me ha mirado de arriba abajo, ha detenido los ojos a la altura de mi pecho y he dado gracias mentalmente a Martín por haberme obligado a lucir una placa con mi nombre. Al menos ha servido para que al marido de Carmen Lázaro le quede claro que me llamo Ramiro B y no Manuel.
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