Mario Precipitado (8)
Los días previos al reencuentro los pasé haciendo y deshaciendo planes, imaginando modos de recuperar la relación que habíamos dejado olvidada en los pasillos de la Escuela, ensayando diversos tipos de presentación: si le contaría las razones reales que me habían empujado a asistir al seminario o le dejaría creer que todo había sido consecuencia del azar, si le tenía que preguntar directamente por cómo había llegado a ser moderador de debates o si sería preferible empezar la conversación con otra entrada menos irónica, si tendríamos ocasión de vernos en privado o el programa sería tan apretado que apenas nos permitiría disponer de unos minutos libres... ¿Estaría casado? ¿con hijos? ¿seguiría siendo el mismo tarambana de años atrás? No. Cuando le vi el veinte de marzo, en un lugar destacado de la mesa desde la que oficiaban los conferenciantes, comprendí que en absoluto era el mismo tarambana de siempre; más bien se podría decir que se trataba de un tarambana evolucionado, un irresponsable pulido por las responsabilidades inevitables, un caradura al que los años habían suavizado las aristas.
Y lo digo porque se pasó la sesión acompañando con el pie alguna cancioncilla que llevaba rondando por la cabeza, jugueteando continuamente con un bolígrafo, doblando papelitos, haciendo dibujos en la libreta de notas que nos había entregado la organización –creo que incluso debió dejar su rúbrica en la propia mesa presidencial–, mirando al techo... y lanzándome sonrisas y algún guiño distraído desde el momento en que me descubrió entre los asistentes. Sin embargo, cumplió a la perfección el cometido que le había encargado el Colegio de Arquitectos, entregando la palabra a quien la pedía sin alterar en ningún momento el orden de solicitudes, acortando las intervenciones de aquellos que se excedían en lo que se podía considerar un tiempo razonable de exposición de ideas, imprimiendo un ritmo más vivo al debate cuando parecía que se iba abajo. Desde luego, se le podía dar una buena calificación en su faceta de moderador.
Continuará. Puedes leer desde el principio en el Tema Mario Precipitado
Continuará. Puedes leer desde el principio en el Tema Mario Precipitado





