Le atendió Ramiro B (34)
Por fin ha llegado el día: Carmen Lázaro ha vuelto por la tienda. La he visto peor que en otras ocasiones y me he dicho que tal vez mi intervención llegue en el momento más oportuno para ella.
Ha cambiado (supongo) las gafas de montura de pasta por unas lentillas, pero ha decidido cubrir sus ojos con otras gafas, de sol y con el mismo tipo de montura. No se las ha quitado en ningún momento, ni siquiera cuando le he preguntado qué se le ofrecía. He tenido que reprimir un mal gesto, no me gusta nada no ver los ojos de las personas con las que hablo.
El frío en la calle debía ser intenso esta mañana, porque Carmen se abrigaba con un anorak que jamás le había visto. Un anorak rojo horrible, por otra parte y demasiado grande para mi gusto. Al menos los bolsillos no estaban cerrados con la inoportuna cremallera y no he tenido ninguna dificultad en introducir el papelito en uno de ellos mientras la acompañaba a la caja para pagar una compra cualquiera.
Ella no ha notado nada; Laura F creo que sí. Al menos eso es lo que me ha parecido ver en el brillo juguetón de sus ojos al mirarme justo cuando Carmen salía escaleras arriba.
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