En clave de sol

¿Cómo imaginar que un tendedero iba a ser el único remedio posible a mi aburrimiento crónico? Porque había probado a entretenerme con algún libro y no surtió efecto. La tele me aburre y también las tertulias con los amigos, pues siempre terminamos hablando de algún programa que yo no he visto. El cine no me gusta, y el teatro me parece un engaño que no engaña ni a un niño. Así que siempre termino apoyado en el alféizar de la ventana, mirando a la calle y a la gente que pasa por ella. Eso, cuando no llueve.
Un día soleado me fijé en la vecina de enfrente. Estaba con medio cuerpo fuera de la casa, recogiendo la ropa que había puesto a secar al sol en un tendedero extensible de cinco barras. En cuanto cerró la ventana, varios gorriones se posaron donde antes había prendas de vestir. Indecisos, saltaban sin cesar de una a otra barra. Fue entonces cuando encontré la solución a mi problema.
Rescaté del trastero un órgano electrónico que compré hace años en otro intento por combatir el tedio. Lo monté sobre sus patas metálicas frente a la ventana y comencé a volcar en el teclado los caprichosos saltos que aquellos gorriones daban entre las cinco líneas de aquel pentagrama de aluminio. Desde ese día, las horas muertas se me pasan volando.
De esto hace ya tres semanas y a punto estoy de completar mi Concierto Nº 1 en clave de Sol. Siempre que el tiempo no cambie y vuelva la temporada de lluvias, claro.
Ricardo Bosque
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Autor: debolsillo
saludos.
Fecha: 08/02/2006 11:56.





